La vecina

13 marzo, 2021 in Microrrelatos

Se llama María, como yo. La conocí hace justo un año. Ambas nos asomábamos al balcón dentro de nuestro patio interior de vecinos a las ocho en punto de la tarde para escuchar los aplausos que nos llegaban desde la calle. Al tercer día nos animamos a aplaudir, animando a otros vecinos a salir a sus balcones.

Los primeros días de confinamiento apenas nos veíamos las caras, pero nos preguntábamos qué tal el día, cuando pasaría toda esta historia. Ella también vivía sola, como yo, quizá por eso nos hacíamos compañía. De su balcón asomaba uno de los árboles más bonitos que jamás haya visto, y lo cuidaba con cariño. María, de raíces gallegas, llevaba toda la vida viviendo en aquella casa de dos habitaciones. “Antes nos conocíamos todos y nos pasábamos el día charlando. Podías echar el día en la escalera si te encontrabas a alguien. Ahora ya no sé ni quién vive en cada piso”.

A medida que llegó la Primavera y se alargaban los días pudimos por fin reconocernos y sonreírnos mutuamente. Poco a poco animamos a otros vecinos a salir a sus balcones a las ocho de la tarde y hubo algún día que hasta hicimos completo. Nos quedábamos hablando un buen rato cada día hablando del tiempo, y de la vida. Ella decía siempre que estaba bien, a gusto en su casa y que no necesitaba salir. Gracias a ella pudimos conocernos el resto de vecinos, hasta entonces extraños con los tan solo te cruzabas en los pasillos.

“Cuando todo esto pase nos tendremos que tomar un cafelito”, me decía. Al desconfinarnos al principio tuvo miedo de salir y cuando murieron los aplausos no volvimos a coincidir en el balcón. Con la llegada del verano se marchó al norte, volviendo a su tierra y sus raíces y desde entonces, no ha vuelto a casa.

Estos días no puedo evitar echar un ojo hacia su ventana cada vez que me asomo, y una cierta pena me invade al verla cerrada. El árbol también ha desaparecido.

Un año después me pregunto si ella se acordará de mi como yo de ella, y tan solo espero volver a coincidir y tomarnos ese café pendiente.